Hemos visto anuncios de compresas desechables pero… ¿conoces las compresas de tela? ¿te parece que son cosa de la época de nuestras abuelas? ¿antihigiénicas? Sigue leyendo y te cuento por qué yo uso estos y otros productos.

 

Cuando comencé a menstruar hace casi veinte años, mi madre me enseñó a usar compresas de usar y tirar. Eran de plástico, bastante incómodas y nadie me explicó que había de diferentes tamaños y absorciones, con alas,… eso lo aprendí gracias a los anuncios de la tele y a comprar diferentes marcas cada mes, según me llamaran la atención o según el precio.

Con el paso del tiempo y la llegada del verano comencé a usar tampones desechables sin saber nada sobre el síndrome del shock tóxico, ni el límite de horas que debía usarlos. Lo único que recuerdo que me explicaron sobre estos productos fue que no se podían tirar por el inodoro ya que bloquean las  tuberías.

Tuvieron que pasar años, más de diez, hasta que me enteré de que existían productos reutilizables y no fue hasta este verano de 2021 que he probado por primera vez unas bragas menstruales. Ha sido (y sigue siendo) un largo proceso de aprendizaje y os quiero dar datos que me parecen importantes para poder tomar una decisión informada sobre qué productos usar:

1. La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y quiero cuidarla

La piel es la gran olvidada y ponemos en contacto con ella todo tipo de productos que pueden ser dañinos a largo -o corto- plazo.

Compresas desechables

Por ejemplo, ¿os pondríais una camiseta de plástico? No, ¿verdad? Es bien sabido que el plástico no es transpirable y por lo tanto nos haría sudar más. Esto mismo sucede cuando usamos compresas de plástico: crean una atmósfera de humedad, perfecta para el desarrollo de bacterias, que además de contribuir a un mal olor, pueden llevar a infecciones. 

Habrá quien piense ‘por eso uso las compresas de tacto de algodón’. Bien, vale, son más suaves, por lo que evitarás algunas rozaduras y en verano algunos sudores indeseados pero, solo la primera capa es ‘cottonlike’: vamos, simulada al algodón, que no de algodón. Más del 95% de esa compresa sigue siendo plástico y por lo tanto, seguimos teniendo los mismos problemas.

Si bien es cierto que existen algunas marcas de compresas desechables hechas de algodón orgánico, estas son pocas, caras y no suelen encontrarse en nuestros supermercados habituales. Por eso, yo uso compresas de tela -y recientemente bragas menstruales-, que sí son de algodón y evitan todos los problemas mencionados, además de ser bonitas, reutilizables y suaves.

Tampones

‘Bueno, yo es que uso tampones‘ pensaréis algunas, peeero… ¿acaso no está el tampón en contacto con toda la pared vaginal? Si el uso de compresas desechables es problemático, esperad a que os cuente qué pasa con los tampones:

Los tampones convencionales absorben todo lo que llega a su encuentro, incluyendo el ciclo menstrual, moco cervical, etc. La vagina de por sí está húmeda y el uso de tampones puede crear sequedad vaginal, malestar, y llevar a un desequilibrio de la microbiota presente en la vagina. Por otra parte, los tampones, al humedecerse, desprenden micropartículas que pueden adherirse a las paredes vaginales y causar problemas. Y, si se usan durante mucho tiempo, también pueden llevar a la proliferación de bacterias nocivas para nuestra salud.

Existen algunos tampones desechables hechos de algodón orgánico que al menos aseguran que no se han usado productos tóxicos en el mismo porque, te has planteado alguna vez, ¿de qué está hecho un tampón? ¿dónde están los ingredientes? -estas cuestiones las dejamos para otra entrada del blog-. De nuevo, son difíciles de adquirir normalmente y suelen tener un precio superior. Así mismo, existen varios productos menstruales reutilizables que se usan internamente como la copa menstrual -que está creando una revolución en la forma de menstruar, si bien existe desde hace más de cien años- o el disco menstrual -aún desconocido por muchas personas menstruantes. 

2. Quiero respetar el medio ambiente

Quiero mejorar mi salud menstrual, pero no en detrimento del medio ambiente. Una compresa desechable tarda una media de 800 años en descomponerse. En otras palabras, todas compresa desechable que se ha usado desde que comenzaron a comercializarse sigue existiendo en algún lugar del mundo. ¿Estarán las tuyas en el océano? ¿O en algún vertedero gigante de otro país? Quizás las hayan quemado con la consiguiente emisión de CO2 que conlleva la quema de plásticos… 

Los productos reutilizables son más sostenible y mejores con el medio ambiente. Por un lado, se necesitan menos a lo largo de la vida pues tienen una mayor duración. Por ejemplo, una compresa de tela tiene una vida de entre dos y cinco años, según cómo se use; una copa menstrual puede durar hasta 10 años si se cuida bien. Las compresas de tela se lavan y hay que dejarlas secar por lo que necesitas entre 3 y 10 para el ciclo menstrual (las reusarás durante varios años) y, al ser de tela, son biodegradables (a no ser que lleve tintes químicos, asegúrate que las compras de un sitio fiable; ya hablaremos del greenwashing en otra entrada). Las copas menstruales son de silicona quirúrgica que se puede quemar tras sus 10 años de duración sin contaminar y únicamente necesitas una pues se saca, vacía y vuelve a introducir, sin tener que esperar a que se seque como las compresas de tela.

3. Quiero ahorrar

Como ya he comentado, se necesitan muy pocos productos menstruales reutilizables en un ciclo menstrual y a lo largo de la vida, por ello, pese a que su coste inicial es más elevado, a la larga, ahorras más dinero que comprando productos desechables. Por ejemplo, una copa menstrual ronda los 30 euros, pero esta será toda la inversión necesaria para 10 años, mientras que un paquete de 16 tampones cuesta alrededor de tres euros y lo justo te dura un ciclo, si llega.

4. Quiero conocer mi menstruación

Las compresas desechables están impregnadas de fragancias ‘para evitar olores’ aunque en realidad solo consiguen que huela mal. No fue hasta que comencé a usar productos menstruales que aprendí a qué huele la regla. No huele a flores, ni a colonia, pero tampoco huele mal. Huele a hierro, que es el componente del que está formada principalmente.

Igualmente me sucedió con su color y textura. Al usar compresas o tampones desechables evitaba observar mi periodo y no se podía ver bien al estar impregnado en otro material. Al comenzar a usar la copa menstrual y compresas de tela sin tintes aprendí de qué color es mi menstruación y cómo cambia su color a lo largo de los días, así como su textura.

Si sigo pensando, se me ocurrirán más motivos por los que uso productos reutilizables (contribuir con empresas locales, dejar de dar mi dinero a multinacionales, acabar con el estigma del asco y la suciedad, etc.) pero por el momento, creo que es suficiente.

¿Y tú? ¿Por qué usas productos reutilizables?

Menstrualmente Hablando
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