Pese a que se habla poco del tema, cada vez se oye más esta pregunta: ¿qué es la educación menstrual?
Algunas personas dan por hecho que la educación menstrual actual es más que suficiente. Recuerdo cuando les conté a mis padres que quería ser educadora menstrual y mi padre preguntó ¿pero qué hay que enseñar que no sepan ya? También se cuestiona que ha habido un gran cambio desde la generación de nuestras abuelas a ahora, en el que el tabú y los estigmas alrededor del ciclo menstrual han desaparecido… pero los datos que tenemos no indican esto.
Lo cierto es que hay mucho que aprender, más de lo que en principio pueda parecer. Os cuento:
La educación menstrual incluye -sin limitarse a- el autoconocimiento: el cuerpo, sus procesos y cuidados. Si bien la educación menstrual es para todas las personas -menstruantes y no menstruantes- se habla de autoconocimiento al querer llegar a conocer el cuerpo.
El cuerpo
Hay que saber nombrar las partes del cuerpo, pues lo que no se nombra, no existe. Y la vulva, junto con la vagina, trompas uterinas, y un largo etcétera son las grandes olvidadas a la hora de hablar sobre nuestros cuerpos. Las personas menstruantes, no sólo debemos conocer las partes de nuestro aparato genital, sino que deberíamos sentirnos cómodas explorándonos para conseguir erradicar el estigma de pudor presente en nuestra sociedad.
¿Cuándo es la última vez que comprobaste la altura de tu cérvix o tu moco cervical?
Sus procesos
Es importante conocer cómo cambian los cuerpos menstruantes a lo largo de la vida: pasan de ser lineales en la infancia, a ser cíclicos en la menarquia o primera menstruación, para volver a ser lineales tras la menopausia. Igualmente importante es conocer los cambios a lo largo del ciclo menstrual. Es esencial conocer sus fases, no sólo en la teoría sino también en la práctica para poder analizar nuestro estado de salud ya que el ciclo menstrual es un signo vital. Como dice Erika Irusta, el conocimiento del ciclo menstrual es un proceso continuo, que no acaba hasta pasada la última menstruación, pues cada ciclo menstrual es diferente: en duración, estados de ánimo, sintomatología, etc.
Sus cuidados
Otro aspecto que se trabaja en la educación menstrual es los cuidados del cuerpo. Resulta necesario conocer todos los productos menstruales, sus ventajas e inconvenientes así como su duración, cuidado, forma de desechar, etc. para poder decidir de forma informada qué producto(s) usar en cada momento. Igualmente importante es entender la intersección del ciclo menstrual con nuestro estado de ánimo, nivel de estrés, alimentación, descanso y un largo etcétera de aspectos corporales, psicológicos y sociales. No se menstrua igual en una sociedad que normaliza el dolor que en una sociedad que entiende la ciclicidad y se adapta a esta.
Representación de la menstruación
Este último aspecto lleva a la investigación de la representación del ciclo menstrual – y de la menstruación más concretamente- en los medios de comunicación: ¿cómo son los anuncios? ¿se ven personas menstruando en las series, películas, libros,…? o, por el contrario, ¿se ignora la ciclicidad de una gran parte de la población? La representación en los medios de comunicación suele ser un buen escaparate para comprender los estigmas y el nivel de tabú del tema en una sociedad. Así, además de analizar el papel de los medios de comunicación, podremos trabajar también los diferentes mitos y estigmas en torno a la misma.
Todo esto, y mucho más, es la educación menstrual, esencial para poder erradicar la pobreza menstrual y necesaria para mejorar la salud de las personas que menstrúan y, a la larga, la economía de un país y la calidad de vida de la sociedad en general. Por esto te invito a que te sumerjas en este apasionante mundo. ¿Te apuntas?